Herpes Labial: Porqué, Cómo y Prevención.

El herpes labial no es un problema grave pero es muy molesto, ya que aparece en situaciones vitales donde predominan los nervios, el estrés o cualquier otro factor desencadenante.

El herpes labial es un problema que afecta a muchísima gente y es realmente difícil acabar con él. De hecho, una vez que aparece te acompañará durante el resto de tu vida. La mayor parte del tiempo permanecerá latente y algunas veces se manifestará.

Todo depende principalmente del estado de tus defensas.

 

¿Cómo diferenciar un herpes de “calenturas” o “fiebres”?

Lo primero que sientes es un ligero hormigueo, que se intensifica a medida que pasa el tiempo, convirtiéndose en escozor. Este es el estado de reproducción y replicación del virus acaba en ampolla. Después estalla la ampolla, y posteriormente se forma la costra que acaba curando la herida. La fase en las que estalla la ampolla es la fase más contagiosa de todas y en la que tendremos que extremar las precauciones para no extenderlo a otras partes del cuerpo y a otras personas.

Habitualmente la vida del herpes suele durar entre 7 y 10 días en ausencia de tratamiento. Pero podemos reducir el proceso a 4 días, con los medicamentos que actualmente existen en el mercado. Incluso podemos evitar que salga si somos lo suficientemente rápidos al detectar el primer síntoma: el hormigueo.

 

¿Qué determina que el herpes brote y no se quede latente? 

El herpes se activa cuando nuestras defensas disminuyen. Esta bajada de defensas en nuestro organismo puede deberse a diferentes y variadas causas como:

– un resfriado común

– exposición solar intensiva

– menstruación

– estrés

– toma de antibióticos

– infección

– extracción dental

En resumen, cuando nuestras defensas bajan el virus coge las fuerzas suficientes para manifestarse y reproducirse.

 

Tratamiento

El tratamiento no es de cura sino de alivio sintomático. Como decíamos antes, si dejamos al herpes por sí solo tardará unos 10 días en desaparecer pero si lo tratamos podemos hacer que todo este proceso dure nada más que 3 o 4 días.

El principal factor para que el tratamiento funcione correctamente es cumplir el tratamiento sobre todo en el periodo de expansión.

Este periodo comprende desde el hormigueo inicial hasta que estalla la ampolla. Es ahí cuando hemos de ser realmente estrictos con el tratamiento, ya que los medicamentos son antivirales e impiden que el virus se replique, por eso son más efectivos cuanto más al principio los apliquemos.

Al final, se convierte en una herida normal.

Es muy importante seguir las indicaciones y poner crema cada 4 horas. De esta manera el tratamiento será muy efectivo. Pero, ¿Qué ocurre cuando dormimos?

Entonces podemos recurrir a los parches labiales que contienen principio activo y a la vez protegen el herpes del roce de las sábanas y almohada. El parche libera el antiviral lentamente durante las 8 horas de sueño diario y, aunque estemos durmiendo, seguimos con el tratamiento del herpes.

Por lo tanto, la combinación ideal es aplicar la crema antiviral durante el día cada 4 horas y aplicar el parche a la hora de irnos a dormir.

En el momento en el que el herpes ha estallado ya no es necesario poner el parche ya que se convierte en una herida normal que cicatrizará como lo hacen el resto de heridas.

Repetimos que es muy importante comenzar el tratamiento en cuanto comenzamos a sentir el hormigueo o escozor, ya que podemos llegar a conseguir que no salga.

 

Contagio

El herpes labial es muy contagioso, sobre todo en la fase de crecimiento y en especial, cuando ha explotado la ampolla.

Por lo tanto, para evitar el contagio debemos tener las siguientes precauciones:

–       Evitar el contacto con el herpes.

–       Evitar besar, tanto en labios como en la cara.

–       Evitar el sexo oral.

–       No compartir vasos, toallas, o determinados objetos que entren en contacto con los labios como barra de labios, lápiz labial, cepillos de dientes, etc.

–       Llevar mucho cuidado si se usan lentes de contacto ya que podría transmitirse a los ojos.

 

¿Se puede prevenir?

Cuando nos enfrentemos a situaciones que puedan bajar nuestras defensas podemos tomar un aporte de vitaminas y minerales extra, para fortalecerlas y evitar que el virus aparezca.

Se puede prevenir su aparición, siendo precavidos y adelantándonos a las situaciones que ya sabemos que lo activan pero no se puede curar del todo.

Otra forma de prevenirlo es usar factor de protector labial ya que nos ayuda a evitar su aparición.

El propóleo, la equinácea y la levadura de cerveza también refuerzan el sistema inmunitario y pueden constituir un buen aliado en situaciones o épocas de desgaste.

 

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